Por: Itsmania Platero

“Las aventuras en Narnia, tierra de fantasía y magia, poblada por animales parlantes y otras criaturas mitológicas que se ven envueltas en la eterna lucha entre el bien y el mal”, así es la aventura de un maestro en Honduras.

Como diría C.S. Lewis.”La tarea del educador moderno no es cortar selvas, sino regar desiertos”.

Voy a usar la palabra maestro porque considero que es más profunda y llena los vacios del concepto de un profesor.

Quizás por eso el Maestro y Escritor hondureño Miguel Morazán junto a Ignacio V. Galeano, escribieron con ojos de imaginación este párrafo;

Gloria a ti, ignorado mentor,
que prodigas tu esfuerzo y tu luz
y que llevas a cuestas la cruz
caminando resuelto al Tabor.
Que cultivas la sabia simiente
laborando constante con calma
que iluminas al niño la mente
transformándole el cuerpo y el alma”

Ser maestro en Honduras es una labor titánica más con el informe del Banco Mundial que exalta la pobreza en escuelas públicas del país, la falta de mobiliario y con un 75% de estructura educativas colapsadas. “Más de 60 mil docentes viven en calamidad doméstica con un triste salario de 8,800 lempiras”, que no es diferente al resto de trabajadores de Honduras.

Hoy se enfrentan a retos que exigen de ellos un doble esfuerzo para afianzar los principios morales, cívicos y éticos que le den respuesta a la crisis de inseguridad que enfrentan los estudiantes. Generar en ellos destrezas para competir e integrarse a la vida no es tarea fácil.

A estos retos se suma el grito de auxilio de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) solicitando al Estado, promover el respeto y protejer la vida del gremio magisterial y de los alumnos, con ello detener los crimenes y abusos contra este sector.

”Mejor que mil días de estudio diligente es un día con un gran maestro.” Proverbio japonés.

No podría evitar navegar en el pasado y referirme a Sócrates, Jean Piage, Abraham Licoln, Albert Einstein, Nelson Mandela o Mahatma Gandhi. Todos dedicaron espacios de sus vidas para un maestro. Recordar episodios en el paso por las aulas de clases.

Mi memoria caprichosa suele recordar bellos momentos, pero es imposible dejar a un lado los desagradables. A estos hombres y mujeres en las aulas de clases les toca además de enseñar los números y letras, curar las heridas del alma de centenas de infantes, que llegan despojados de una sonrisa, los mentores siguen su labor de padres en las escuelas.

No me imagino a Honduras sin los maestros que ponen toda su fuerza para que los niños formen su personalidad y aprendan conocimientos que les servirán el resto de su vida.

A pesar de los problemas más graves que enfrenta un maestro como es la inseguridad presente en sus propios entornos y después en las escuelas. No digamos los maestros olvidados en las montañas, aldeas, caserios, cerros y prisiones donde no existen las posibilidades de aprender un oficio para ganarse la vida y ayudar a su familia.

Hoy son muy pocas las organizaciones que apuestan por la educación y son muchos los maestros desempleados y aun más los jóvenes sin acceso a la educación.

Hay palabras preciosas que salen de mi boca “Queridos maestros y maestras,” no solo por los gratos recuerdos sino porque mis pasos los marcan mentoras que con amor formaron nuestras vidas y las de muchas generaciones.

El hecho de dedicar una dura trayectoria a formar como alfareros la vida de un infante les deja como legado ser maestros que dejan huellas imborrables. Siempre resultará escuchar a cierta edad el recuerdo “del maestro con cariño” mejor aún a ese maestro que nunca se olvida.

El cronómetro del tiempo no se detiene y no debe anclarse en el pasado, debemos creer más en la educación y fortalecer esos lazos que por generaciones unen a los maestros y a sus discípulos. Eso es de valor incalculable.

Muchos recuerdos se pueden transmitir a las nuevas generaciones de maestros, siempre nos envolverá la nostalgia con la ilusión de quien comienza y que ayudaba a superar todos los obstáculos del tiempo, los cambios sociales y políticos y los hará vivir como protagonistas de grandes transformaciones , con la firmeza hacia una enseñanza cada vez más fecunda.

Queda un largo camino por andar y no debemos ser cómplices de una sociedad cada vez más deshumanizada.

Deseo que el merecido descanso después de años en las aulas sea una etapa de paz y dignidad con el reconocimiento de todos los sectores de la sociedad.”pues no en vano la palabra jubilación tiene que ver con júbilo, alegría y regocijo”.

“No vaciles la marcha en seguir,
no abandones la obra, cruzado:
¡Adelante!, te grita el pasado,
Adelante!, grita el porvenir,
Conjurad la viciosa amenaza
del ambiente, ese ingrato y artero,
y lucid victorioso y austero,
de virtud vuestra noble coraza”

“Un buen maestro en la vida puede convertir un delincuente en un buen ciudadano”…Philip Wylie.