Por: Itsmania Platero

«En medio de sonoros aplausos de parte de diputados y dirigentes de organizaciones feministas, el Congreso Nacional por unanimidad y con dispensa de dos debates, se aprobó el proyecto de decreto mediante el que se creó la Unidad de Investigación de Muerte Violenta de Mujeres y la Comisión Interinstitucional y Seguimiento de las Investigaciones de Muertes Violentas de Mujeres y Femicidios», sin ningún resultado positivo para resolver más de 5 mil crímenes de mujeres en Honduras, que día a día van en aumento. Centenas de mujeres son desplazadas, despreciada, ignoradas por la prepotencia de algunos hombres inclusive defensores de la vida que tras una falsa imagen enarbolan la bandera de la justicia, esto también es falso.

Hasta la fecha 20 mujeres han sido asesinadas en Honduras, una por cada día, la indiferencia de las mismas organizaciones que velan por los derechos de todas, la inoperancia en la actuación de las policía y el Estado indiferente ante el dolor de las víctimas «esta matando a las mujeres».

Dulce nombre de Culmi no es el único poblado que está organizando para suplicar como un mendigo la justicia de un ente mal visto por su negligencia y falta de interés en resolver los crímenes. Todo mundo se pregunta quién será la próxima víctima, que después de ser violada es asesinada a vista y paciencia de las autoridades, son centenas de expedientes en las gavetas de los investigadores algunos de ellos retosan en los escritorios al mirar los estados de sus celulares o las últimas noticias de redes sociales, con la tasa de seguridad pagamos esos caprichos.

También es mentira que «a la Unidad de Muertes Violentas de Mujeres y los Femicidios de la ATIC, rinden ante la comisión de equidad de género del Congreso Nacional y a la Comisión Interinstitucional un informe sobre el Seguimiento de las Investigaciones de Muertes Violentas de Mujeres y los Femicidios, ni sobre el desempeño y avance en sus competencias, el fin para el cual fueron creadas estas instancias es mentira.

El resultado de esta indiferencia es un expediente sellado con sangre y con el silencio de un operadores de justicia que frente a horrendos crímenes se vuelve cómplice.