Por: Itsmania Platero

«tras el manto oscuro de la muerte despierta el hambre y la lujuria se aprovecha»… Itsmania Platero

Cada Estado tiene una agencia que protege los intereses personales usando como cobija a sus hijos todos hondureños viviendo un hogar disfuncional, con el peor de los padres que solo genera ingresos para su provecho dejando sin protección a sus hijos.

Es familiar hablar de una larga cadena de impunidad suma incansables de cifras que aumentan la corrupción y fortalecen la inseguridad, un tema escondido tras el manto negro del Covid-19.

Y es que a pesar de la pandemia los crímenes transaccionales no cesan, son centenas de mujeres, hombres y niños que fácilmente se prostituyen en las redes virtuales que han sustituido los burdeles.

Contactando a un rufián, padrote, que es un buen corredor de mercadería, el negocio de la ciber prostitución, es de los más rentable, permite vender al día una niña, un hombre o mujer, cuantas veces quieras. El hecho que las autoridades sólo trabajen en el tema de la violencia doméstica, y el covid-19, deja escondido lo que realmente ocurre en el hogar.

A falta de dinero, son centenas los que viven de la prostitución, otros se venden por un plato de comida. Es decir es un traficante que explota y utiliza niños(as) y para sacar provecho de ellos a incrementando el comercio sexual, la pedofilia, por videos llamados qué se han vuelto cotidiano, recurrente, legales y sin ninguna restricción.

Se presentan con máscara de maestros, mentor y amigo ideal para los chicos, realizando el comercio interno bajo coacción y engaños por hombres o mujeres.

La crisis de la pandemia y la escuela virtual abrió el escenario propicio para que los depredadores sexual se aprovechen de los menores, igual hay adultos que aprovechan el vacío emocional y la necesidad, para sentirse amadas os.

La corrupción es la que convoca a los mas violentos y corruptos, haciendo de la trata de personas y esclavitud sexual una empresa onerosa; «para la sociedad , para los delincuentes y para las víctimas, que no lo persiven como un delito, sino la única opción para calmar el hambre».

Según fuente, “los padres mandan a los hijos a prostituirse, lo que importa es el dinero, en barrios y aldeas lo permiten por necesidad y por la pobreza, el rico se aprovecha de la pobreza y de la necesidad.»

Esta es la principal razón de violencia doméstica en época de pandemia. Este tema es el más difícil y el que menos apoyo tiene porque los traficantes por lo general se relacionan con personas de mucho dinero y con influencias y se puede reciben denuncias pero no se da importancia al tema, «Detenemos un tratante y no nos dan un incentivo, sino más bien nos castigan”.

Es normal que mujeres sin importar edades se sientan bellas frente a un celular, pero algunas al subir a las redes sociales son presas fácil de las garras de la muerte. «Contestar una llamada es suficiente para no regresar»

…” Leticia, ya no se necesita mucho, hay que esperar las 9:00 P M. . Primero recibo la llamada del contacto es él, la preferencia son hombres extranjeros, policías de alto rango, políticos reconocidos y viejos con dinero, a ellos les gustan el Internet y no les importa pagar hasta 200 dólares, por una noche, yo se que esto trae problemas de familia porque hay hombres y mujeres que no nos despegamos del Internet .

El contacto cobra con tarjeta de crédito adelantado, porque él se queda con un 75 por ciento de ganancia y a nosotras nos da el 25 por ciento. Es más fácil por las redes sociales, la mayoría de los clientes nos buscan ahí por la privacidad”.

Esta cadena de sobrevivencia de la corrupción fortalece la impunidad, la ficción de una falsa protección que pretende vendernos seguridad y orden.

Si el delito no se castiga, y no se tiene claro quiénes serán los castigados la impunidad sera una constante para que distintos grupos puedan hacer de la violencia y de la corrupción una cobija que esconderá sus malas acciones

Los múltiples crímenes y el encarcelamiento de muchos entre los cuales hay quienes alegan inocencia, son la mejor demostración de la impunidad que retrata la ola de violencia que vivimos y se combate con indiferencia más violencia.

Las mismas niñas expresan con indiferencia: “Los padres nunca supervisan el Internet, el chat, correos electrónicos, las redes sociales nos facilitan las cosas, con suerte una chavala (muchacha) logra encontrar un extranjero que se la lleve ese; es uno de nuestros sueños”.

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