Por: Itsmania Platero

 

“Nadie puede ser sensato con el estómago vacío.”- George Eliot

 

Flujo de desplazados puede provocar “alerta humanitaria de refugio por inseguridad y pobreza”. Aunque autoridades de los Estados Unidos de Norte América, han sido claros con política “tolerancia cero”, al anunciar que los hondureños que entren de manera ilegal serán tratados como criminales. A estos parece no importarles, y es que la exclusión, la desigualdad, la corrupción y la impunidad parece haber hastiado a diferentes sectores de la sociedad hondureña.

La mayoría viven bajo economía asfixiante, aun en sectores profesionales en donde claramente se siente la crisis. La preocupación es evidente en grupos de empresarios que reconocen que la mayoría de sus empleados no pueden mantenerse con un salario mínimo, pero pesa sobre esto la ola de inseguridad que día a día crece en Honduras y se vuelve insoportable.

El desacierto del consejo Nacional anti corrupción y de la Misión de apoyo contra la corrupción y la impunidad MACCIH “en el combate a la corrupción e impunidad”, la desigualdad y mala aplicación de la justicia por parte del poder judicial han tenido como fruto la destrucción de las instituciones del Estado Honduras todas señaladas por actos de corrupción.

La raquítica educación pública que no ha sido fortalecida con programas ni presupuestos que mejoren la situación de los niños en áreas urbanas menos en el sector rural.

Expertos advierten que “el sistema de salud es un desastre creado para darlo a los sectores privados”, que mantiene sin medicamentos todos los centros hospitalarios incluso los de privación de libertad más un plan de jubilación descaradamente asaltado. “Al final los bancos y las aseguradoras serán los dueños del sistema de salud”. Una banca privada que no promueve la inversión nacional y cierra las oportunidades a pequeños productores.

La Inversión desproporcionada del uso de las fuerzas del orden que crecen al ritmo del presupuesto asignado a seguridad y del sector militar en un país que no tiene guerra ni amenazas latentes de agresión; pero que cotidianamente vive la angustia del miedo.

Sector público sobre poblado, con salarios desproporcionados que alimenta la corrupción que hoy es un cáncer social.

La intromisión exagerada de políticas internacionales de represión que no promueven el respeto a los derechos humanos con el fin de fortalecer la justicia sino al contrario promueve los arreglos extrajudiciales debilitando el sistema jurídico y manteniendo en prisión a los más pobres y a muchos inocentes mientras los culpables fortalecen la cadena de un sistema corrupto.

En síntesis, todo el poder está centralizado, se perdió la República porque los poderes dejaron de ser independientes y de servir al pueblo. Hoy se refleja en una crisis humanitaria de movilización producto de la indiferencia.

 

Cada caravana que salga serán votos menos para los políticos.

 

“El hambre suele producir poemas inmortales. La abundancia, únicamente indigestiones y torpezas.” – Hipolito Tainé