Por: Itsmania Platero

“Cuantas veces con el semblante de la devoción y la apariencia de acciones piadosas engañamos al diablo mismo” – Hamlet

Al Instituto Penitenciario se le olvidó que familiares de privados de libertad están, en su mayoría,  en condiciones de “extrema pobreza”. Por lo que estos solicitan la revisión de trámites de carnet de visitas y reclaman ese derecho humano para sus familiares.

Los centros de privación de libertad del país mantienen un aparente orden, control y  seguridad estricto; después de que el Instituto Nacional Penitenciario (INP), puso en marcha el Reglamento de Visitas, aprobado el 25 de Octubre de 2016 por el Congreso Nacional.

Para los familiares de los internos estas medidas violentan los derechos humanos en especial de niños y adultos de tercera edad. La gran mayoría no tienen los recursos suficientes para pagar al menos 6 mil lempiras un aproximado de $250 USA,  por la emisión de 3 carnés con duración de 3 meses, lo que significa que al año son 18 mil lempiras ($750 USA) que se deben gastar por persona. Este genera un ingreso aproximado de 324 millones para el Estado representado por el INP .

Los familiares de los internos de los centros penitenciarios de Honduras, ven la imposibilidad de visitar a sus parientes, además de no poder transferir este documento a otro familiar cercano, especialmente a los adultos mayores o la población que vive en caceríos alejados a los presidios.

Se conoce que en las cárceles de máxima seguridad hay  familiares que reclaman el derecho a visitas conyugales, después que las mismas autoridades del Estado realizaron matrimonios en estos centros , “se supone que el objetivo era mantener el núcleo familiar ya de por si destruido”.

El protocolo usado por las autoridades penitenciarias para la emisión de un carné es grande,  los familiares de los internos que lo tramitan deben hacerlo en el centro  donde se encuentra su pariente, luego estos documentos son trasladados a la dirección nacional del INP, donde se realiza una investigación  de los documentos y  por esta razón hay muchos que desde inicio de esta ley no han visto a sus parientes.

Los familiares deben cumplir requisitos de:
-copia de la tarjeta de identidad,
-constancia de vecindad del municipio donde reside,
-constancia de antecedentes penales y policiales vigente,
-tres fotografías recientes tamaño carnet,
-tres referencias personales con números telefónicos,
-constancia del parentesco con la persona privada de libertad,
-presentar acta de matrimonio y si es unión libre una declaración jurada y autenticada por un notario.
-Para los niños se solicita la partida de nacimiento, 3 fotografías y el nombre de la persona privada de libertad.

Un  trámite imposible y muy costoso para un ciudadano con un salario carencial, más para un núcleo familiar que vive víctima de la exclusión y la tortura.

“Al nacer, lloramos porque entramos en este vasto manicomio.” (El Rey Lear)