Itsmania Platero

Desde hace muchos años el monopolio de empresarios del transporte opera como una red bien organizada que protestan cuando peligran los subsidios o los precios de grandes tarifas que termina pagando hasta con su vida el chofer más pobre.

Según fuentes oficiales obtenidas por el informe realizado por Benjamín Zepeda, director de ACONSUMEH, solo en Tegucigalpa circulaban más de 1,400 buses amarillos que fueron sustituidos, (después de ofrecimientos y mentiras), por 1,500 rapiditos, a esto hay que sumar 8 mil taxis todos en poder de los mismos empresarios del transporte que no solo son dueños de los buses, sino de las rutas y puntos de taxi, dejando sin oportunidad a pequeños empresarios que pretenden ganarse la vida con una sola unidad. Es hermético y casi imposible inscribirse como pequeño empresario del transporte, además del incremento de moto taxis que en comunidades remotas a «pesar del peligro» son la única forma de movilización de los más pobres.

En la capital hay 103 rutas de transporte; 83 urbanas y 20 interurbanas, 54 puntos de taxis en Tegucigalpa y 47 en Comayagüela. Estos puntos de taxis son los más golpeados por la delincuencia.

Es tanta la avaricia de estos pocos empresarios que se suponía que los rapiditos circularían con pocos pasajeros y más  seguridad, pero caminan repletos para obtener a costa de lo que sea ganancias muy rentables que impiden a otros optar por una opción de trabajo.

Claro está que se impone la anarquía en las carreteras dañadas, los múltiples puentes sin señalar son los cómplices que compiten peleándose el primer lugar en la ruta; a esto hay que sumarle los asaltos a los usuarios, las muertes violentas de pasajeros, chóferes y cobradores, las famosas extorsiones, duplicado de placas y la usual «mordida» que son parte del dramático panorama de una red que parece haber pasado el filtro del informe del consejo Nacional Anti corrupción.

Desde hace muchos años ha prevalecido la corrupción, las dádivas bajo la mesa para optener rutas de transporte, los permisos amañados de explotación en manos de solo unos pocos ricos que dejan sin oportunidad a otros, la evasión de supervisión, todo en la Dirección General de Transporte de Honduras (DGT),

«En junio de 2012, las autoridades del Tribunal Superior de Cuentas (TSC) anunciaron que se había abierto una investigación por supuestas irregularidades en el subsidio que se entregaba por parte del gobierno al sector transporte de la capital hondureña».,sin embargo de está investigación no hay resultados.»

Ya es momento que las autoridades investiguen a este monopolio de empresarios, si los transportistas deciden tomarse las calles para protestar y que se apliquen las sanciones que corresponden, porque el Estado está obligado a velar por el pueblo, «los que no usan ruedas sino zapatos».

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