Por: Itsmania Platero

 

Hoy somos los periodistas actores de un drama a diario vivido, hondureños en una cloaca de terror, intimidación, impunidad y corrupción donde la ley del más fuerte está por encima de la justicia, donde los valores morales se han sustituido por el amor al dinero.

La censura es la mejor arma del gobierno, que fabrica simulacros de justicia e integridad institucional, normalizando la violencia social y el fenómeno de inseguridad, contra los medios de comunicación y periodistas, que promueven la lucha contra impunidad y la corrupción, estas acciones son el resultado del miedo que genera “la palabra como espada de la verdad y del espíritu”.

Lo que ocurre al periodista David Romero propietario de Radio Globo, no es más que una muestra del alto nivel de corrupción e impunidad, ‘condenándolo a más de 10 años de cárcel’, en contrapeso al exceso de abusos de poder, crímenes de alto impacto y múltiples asesinatos de ciudadanos que se encuentran en completa impunidad. 

La violencia en Honduras es una cruda realidad, normal en un estado de alerta que no es la excepción sino la regla, donde se pretende que los periodistas contemos los muertos y autocensurándonos haciéndonos actores en el gran escenario de la vida, provocado por el miedo, narrando con insistencia capítulos de una novela de la vida real que pretende mostrarnos seguridad y orden.

Este es el momento de señalar a miembros de la cámara legislativa y del Ministerio Público de Honduras que han sido señalados por el Consejo Nacional Anticorrupción  CNA y la Misión de Apoyo  MACCIH, por haber participado en delitos contra el pueblo y que hoy gozan de medidas sustitutivas, sin que éstos paguen sus fechorías con la cárcel.

La legitimación del uso de la fuerza y del poder  como un medio de resolución es el resultado de la  ausencia de capacidad de mantener el orden social , “en respuesta se castiga el principio bíblico de libertad”, derecho humano con el cual hemos nacido.

Esta drástica sentencia contra David Romero  es una forma de coerción social para callar la verdad y la investigación que realizan los periodistas en ausencia de la justicia por parte de las instituciones del Estado de Honduras,  ¿ACASO NO ES ESTO TERRORISMO?, uno de los delitos más graves a nivel mundial.

La represión y el miedo son elementos claves en la elaboración gráfica de un estado incapaz de mantener la soberanía y de garantizar la seguridad social, “en una Honduras donde muchas veces la realidad es el resultado de la mentira, el juego sucio es el negocio”.

Bien dijo Alexandre de Castro que “El periodismo es la ventana del mundo, por donde se puede ver lo importante que pasa, más allá de las paredes, los muros y lo que se quiere ocultar”. Hoy es Globo TV, mañana serán muchos.

En solidaridad con David Romero y Lidieth  Díaz