Por: Itsmania Platero

Fotografía de Imed Mourali

Desde el 2008 Honduras ha sido un país marcado por retrocesos en la libertad de prensa, una década tocada por la autocensura, periodistas amenazados de muerte, estigmatizacion, discriminación, restricciones, polarización política que lleva a la división de un gremio capaz de transformar a los pueblos con una cámara, un micrófonos y un lápiz.

“Informe de la Libertad de CONADEH ”, reportó 79 asesinatos de comunicadores en total impunidad. Una centena que sostienen su núcleo familiar viviendo bajo amenazas de muerte y miedo.

Honduras se destaca junto a México y Venezuela como “casos graves”, donde la violencia se marca con los índices más altos de impunidad y corrupción. Los muertos hablan por ellos en casos sin resolver hasta la fecha y agresiones de todo tipo que ahora alcanzan a los familiares de los comunicadores, en pleno atropello contra la libertad de prensa al extremo de llevarlos a la autocensura.

“Los periodistas son objetivo, de dictadores, de guerras, secuestradores, y mafias de todo tipo, que son depredadores contra los que cada vez nos cuesta más luchar”, dijo hace algún tiempo la vicepresidenta de la sección española de RSF, Malén Aznárez, al periódico El Universal.

El desinterés del Estado de Honduras por mejorar las condiciones de vida y laborales de los periodistas y comunicados así como la falta de interés de dar respuesta a sus inquietudes y reclamos, los lleva al límite de la exclusión y el silencio. Donde la única solución para sobrevivir es «no hablar». Hoy vivimos el retroceso más grande de las Libertades, con ello el deterioro de la dignidad «no de la prensa sino de un pueblo» debido a la violencia, las intimidaciones y los bloqueos que sostienen la polarización política no sólo de los medios de comunicación tradicionales, sino también de redes sociales. Esto afecta a todos por igual.

» Porque los periodistas, quiera o no, son las ventanas del mundo»… Alexandre de Castro

Resulta lamentable la situación de violencia y continua degradación de profesionales del periodismo, mas allá de conflictos tradicionales, la violencia va de frente contra la libertad de prensa, acompañada de un constante deterioro de los niveles de vida de periodistas que sobreviven en un ambiente de violencia.

79 periodistas y comunicadores sociales han sido asesinados en Honduras según el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH).

El alto Comisionado de los derechos humanos de la ONU condenó el hecho también instó a las autoridades a investigar y evitar que más crímenes se sumen a la larga lista de impunidad que alcanza el 92% de los casos registrados desde el 2001. Sin embargo las retóricas palabras del órgano que distingue el respeto a la dignidad y la vida parece no tener eco, prueba de ello es la incapacidad demostrada al permitir la censura y criminalización de un gremio que poco o nada le importa ser señalado como delincuente. Este manto de impunidad es un aldabonazo a la conciencia de todos los hondureños.

A fuego cruzado se encuentran los periodistas independientes y estatales frente al derecho que la sociedad tiene de información. Honduras vive una de las épocas mas críticas de este gremio aunada por la creciente violación a los derechos humanos, agresiones físicas de unos grupos, las amenazas y acoso de otros.

La violencia contra periodistas va acompañada de otras agravantes como amenazas de muerte, desapariciones, atentados, desplazamiento forzado y la imposición de auto censura para apagar la voz de la sociedad representada por este gremio.

“El periodismo se ha convertido en el nuevo enemigo interno en América Latina’’

Un sistema mediático de monitoreo, de bombardeo de noticias congeladas fortalecen el sistema para-oficial de impunidad en marcha no solo en Honduras sino en toda América Latina.

“Los contenidos periodísticos producidos de manera rigurosa y honesta se enfrentan cada vez más a la competencia desleal de contenidos patrocinados, que difunden propaganda y rumores”, señaló Christophe Deloire, Secretario General de RSF. “Como lo demuestran las investigaciones, la información falsa circula más fácilmente que aquella que es digna de confianza, debido a los sesgos cognitivos y a los prejuicios humanos. precisó.

Esta estrategia ayuda a los gobiernos a evadir y justificar rendir cuentas, a la vez yugula la libre expresión aplicando la censura como estrategia contra la libertad de prensa y contra el derecho de la sociedad a la información independiente.

El informe del CONADEH revela que 15 comunicadores sociales también son víctimas de desplazamiento forzado: “Es difícil tener que dejar la casa, pertenencias, dejar una vida y enfrentarse a la aceptación de de esta realidad, es una “tortura” solo porque nadie es capaz de hacer nada” expresó una víctima.

“No lo hago por dinero, sino porque en Honduras no puedo vivir, el dinero se convirtió en un segundo plano frente al miedo de morir, el problema es grave y todo nuestro recorrido es una “tortura” desde muchos aspectos, el desprecio que vivimos, la incertidumbre además de haber perdido mi familia”.

La tortura se considera un crimen en todos los instrumentos internacionales, está absolutamente prohibida y no puede justificarse en ninguna circunstancia. Esta prohibición forma parte del derecho internacional consuetudinario, lo que significa que es vinculante para todos los miembros de la comunidad internacional.

Muchos comunicadores subsisten con un salario carencial y parece que ya no tienen conciencia del poder de sus plumas y de sus voces.

” El periodismo será hoy y siempre, el refugio de los que no hablan, la voz del que calla y frente a los micrófonos será el escape de los que en sus pensamientos están presos”…Itsmania Platero

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