Por: Itsmania Platero

Nadie nos pide asumir la culpa, la indiferencia social se enseña en casa. Un País como Honduras tienen más de 8 millones de personas aguantando hambre. Todos sabemos que el hambre de los demás no se cura con palabras al viento sino con acciones reales y específicas,

La crisis del COVID-19 ha tenido un gran impacto en la niñez hondureña invisibilizado por el estado y otras instituciones a razón de la avaricia y la corrupción que tienen un fuerte impacto negativo en los niños y las niñas de Honduras igual región latinoamerica

Este impacto del Covid-19 en los niños as de Honduras será grande y consecuencias devastadoras, en especial para aquellos que han permanecido encarcelados en cruces de fronteras, que han sobrevivido al Covid-19, que han visto a sus familiares morir. El aislamiento repentino a sido brusco quedando lejos de sus amigos y en hogares donde crece la violencia y el hambre, acentuada por la marcada discriminación.

En los últimos meses ha crecido la mendicidad infantil y seguramente el trabajo y la explotación subió sus niveles. Los hogares difuncionales por la crisis que acelera la pérdida de trabajo, la inseguridad económica que permite la explotación sexual y el abuso infantil invisibilizado por la pandemia.

Más de 50 mil denuncias de violencia intrafamiliar y familiar certifica el observatorio de la violencia en Honduras, agudiza las tensiones que vive el núcleo familiar en confinamiento. Esta marcada situación de marginalidad y discriminación de la niñez alimentada por el mismo Estado, deja a los niños en situación de orfandad e indefension expuestos a explotación y abusos de todo tipo que no son ubicados en un lugar relevante.

Jo Becker, directora de derechos de niños y niñas de Human Rights Watch destacó que “Los riesgos que genera la crisis del COVID-19 para la infancia son inmensos” además dijo que “Los gobiernos deben responder con urgencia adoptando medidas que protejan a los niños y las niñas durante la pandemia, y también evaluando cómo cerciorarse de que las acciones que realicen ahora contribuyan a asegurar en la mayor medida posible los derechos de la infancia una vez terminada la crisis”.

La necesidad pretende obligar al uso de plataformas virtuales de educación, evidenciando discriminación y deserción especialmente en aquellos lugares donde los familires no saben como usarlas y no cuentan con Internet

El hecho de que el Estado limita el accionar de los defensores de derechos humanos, invisivilizo los casos de abuso infantil que son imposibles de detectar y dar seguimiento. Los niños quedaron a merced de la trata de personas de la explotación y otros abusos en particular los huérfanos y los que mendigan ante los ojos de las autoridades del Estado.

«En todo el mundo, se estima que 152 millones de niños y niñas ya realizaban trabajo infantil antes de la pandemia del COVID-19, y 73 millones realizaban trabajos peligrosos. Según algunas investigaciones.»

En Honduras aumento el riesgo de explotación sexual infantil el sex extorsión, ya que el aislamiento proboca una falsa percepción de seguridad en los hogares, esto permite que los niños as que se sienten solos y con ansiedad usen el Internet sin control ni vigilancia de sus padres, siendo presa fácil de inescrupulosos criminales.

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