Por: Itsmania Platero

Honduras muere lentamente en manos de la corrupción y con ella la esperanza de un pueblo atrapado entre la política, avaricia y la falta de empatía de los que nos gobiernan.

En el 2014 en Washington se lanzo el proyecto Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, con 2.600 millones de dólares en cooperación para centro América estos fondos debían ser ejecutados en el 2015 y 2018, los países de la región se comprometieron de manera conjunta con 8.600 millones de dólares como aporte.

65 millones 750 mil dólares como presupuesto para Honduras otorgado por e departamento de Estado de los Estados Unidos de Norte América para el año 2019. Este presupuesto será para programas orientados a hacer de Honduras una nación prospera, segura y con oportunidades para que los hondureños y as no tengan necesidad de emigrar del territorio nacional.

La mayoría de estos fondos serán destinados para fortalecer la reducción de la violencia también de la inseguridad, para seguridad alimentaria y fortalecer el mecanismo de protección de defensores de derechos humanos y operadores de justicia, un presupuesto mínimo para medio ambiente.

Según el estado de Honduras todo lo relacionado con acciones estratégicas para el combate de crimen organizado, pandillas, armas, drogas, etc..debe ser el resultado de alianza de mutua cooperación con Estados Unidos.

Pese a esto aún no se tiene certeza de quién ha manejado los fondos que otorga la USAID a organizaciones escogidas de la sociedad civil ONG que nunca son sujetos de audoria y rendición de cuentas ante el pueblo. Supone que estas organizaciones deben trabajar en los diferentes conflictos que han convulsionado a la población Hondureña y que deben incidir en la reducción de la violencia organizada.

Mediante decreto legislativo PCM 053_ 2013 Honduras integró una comisión interinstitucional para proteger las víctimas de la violencia, hasta la fecha sin ningún resultado que confirme su rendimiento por alguna organización fiscalizadora o que certifiquen la ayuda a las víctimas, prueba de ello son los desplazado y los migrantes retornados que no logran ni atención psicológica después de venir derrotados.

Las condiciones sociales y seguridad alimentaria van en constante deterioro, las familias susciten con un tiempo de comida al día.

La población reciente que aunque las organizaciones encargadas de sumar y restar cifras que son indicadores de reducción de la tasa de homicidios y crímenes certifican la reducción en un 40 % por cada 100 mil habitantes, estas no valoran el recrudecimiento de la violencia que se manifiesta de otras formas incluso el miedo y aumento de personas desaparecidas.

El incremento de las fuerzas represivas del Estado pretende vendernos una falsa seguridad y orden, que se manifiesta en un crecimiento de la población penitenciaria, marcada con signos claros de injusticia y corrupción pues en el interior de los centros de privación ya colapsados se encuentran decenas de hombres y mujeres inocentes acusados por capricho de las autoridades.

Los crímenes selectivos como conductores de taxista y buses, abogados que ya suman 155, niños y mujeres todos en total impunidad, siguen marcando las cifras de la creciente corrupción del poder judicial y de entes de investigación en Honduras.

Es difícil entender cómo los hondureños prefieren aventurarse a una ruta impredecible, recorrer el territorio mexicano con índices de violencia y organizaciones criminales más elevadas que las de Honduras.

La lucha por la felicidad más que un derecho es el sueño que todos anhelamos.

Mejorar el bienestar de niños y niñas no es tema de agenda, aún no hay programas de prevención, rehabilitación, desintoxicación que ayuden a la familia a rescatar a sus hijos del peligro, la única opción parece ser salir del país para lograr la vida.

Si no peleas por acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella. -Joan Baez.