Por: Itsmania platero

Es alarmante la situación de los hondureños, ante la masiva salida de compatriotas víctimas del miedo provocado por la falta de seguridad y trabajo.

Se avecina para los mexicanos, otras caravanas más “México se ha convertido en el sueño del migrante”, ante la apatía de un estado evidenciado por sus actos de corrupción.

Tal parece que se pretende ignorar las redes de corrupción destapadas en el 2018, la actitud de Dios padrino, otrorgador y silencioso de la MACCIH.

“El caso Arca Abierta señala que 21 acusados, uno de ellos ya muerto, cometieron el delito de malversar los fondos del Estado al depositar 21.1 millones de lempiras (879 mil dólares) en una cuenta bancaria a nombre de la Organización No Gubernamental “Asociación Planeta Verde”. Nadie se pregunta, ¿Dónde están esas ONGs que presumen de lo que no hacen?

Este es el momento en que el Estado de Honduras, desembolse las ayudas y las oriente para combatir la pobreza y la inseguridad, “NO pueden seguir robando” .

Los albergues de México están saturados con casi 9,500 hondureños hasta hoy y muchos ya están cerrando, además de la amenaza de las autoridades de los Estados Unidos de Norte América de retornar hondureños que se quedarán en México mientras se revisa sus expedientes de solicitud de asilo político.

Ante esta difícil situación, el Congreso Nacional de Honduras es el “comodín” aprobando y haciendo mención sólo de leyes que no benefician a los pobres, las leyes migratorias siguen siendo el ausente en la agenda legislativa.

Las tierras de los campesinos están abandonadas porque no hay semilla y para colmo estamos quedando sin agua.

Crecimos con la idea de que el Estado es el padre, el resto de los poderes los hermanos de una familia, que sería el pueblo. Cada Estado tiene una agencia que protege los intereses de sus hijos. Bajo ese contexto los hondureños estaríamos viviendo un hogar más disfuncional, con un mal padre que solo genera ingresos para su provecho dejando sin protección a sus hijos.

Una larga cadena de impunidad suma incansables cifras que a diario aumentan la corrupción y con ello fortalecen la inseguridad.

La corrupción es la que convoca a los más violentos, haciendo de la impunidad una empresa onerosa; “para la sociedad, para los delincuentes y para las víctimas”.

La sociedad, recibe su provecho porque con el dinero del pueblo se pagan costosos operativos que redundan en 10 millones de lempiras con un capital humano de 200 hombres cada uno, esto no incluye salarios de los policías, jueces fiscales, personal de medicina forense, camilleros y morgueros; todos estos ya no miran en la víctima un ser humano sino un caso que genera el salario con el cual comen sus hijos .

Para el delincuente la retribución debe ser lo suficientemente grande para costearse sus gastos, pagarse un abogado; sí es necesario testigos y de caer en prisión lo indispensable para sobrevivir con un poquito de dignidad frente a un sistema que no ofrece a la sociedad la retribución de un hombre formado para ser agente de cambio.

La víctima asume los gastos de la sociedad y del Estado también ponen el muerto, el dolor, las lágrimas, le toca pagar el sepelio y después cargar su mochila y viajar a México.

Está es la cadena de sobrevivencia de la corrupción fortalece la impunidad, la ficción de una falsa protección que pretende vendernos seguridad y orden.

Hago un llamado especial a los padres que deben tener cuidado al salir con sus hijos, los menores deben portar sus documentos y no olviden dejar sus huellas, deben estar alerta para no caer en las garras de los tratantes de personas. Por la vida o por la muerte.