Por: Itsmania Platero

Los atropellos de los que estoy siendo objeto por parte de elementos de la policías nacional, ya son varios… cuando quiero comprar mis alimentos y miran quien soy me piden las credenciales hasta de donde trabajo y en varias ocasiones me han impedido comprar mis sagrados alimentos, «solo por ser defensora de los derechos humanos».

Cuando reporte a uno de los jefes me dijo: «denuncielos», otro me dijo que no le gusta como yo los trato y miro a los policías: pero yo solo tengo 2 ojos y no puedo cambiar mi forma de mirar porque no soy hipocrita, ni puedo ir con canciones de amor a un supermercado porque tengo hambre.

Es uno de los abusos más grandes que comete la policía nacional en Honduras, en perjuicio de los ciudadanos y de la empresa privada, pues los establecimientos de comida estaban vacíos y son para generar ingresos.

Son múltiples las denuncias de los atropellos que a diario estamos documentando en contra de los más necesitados que tienen hambre y no tienen la posibilidad de comprar alimentos.

Quiero recordarles que con armas, bombas y palos, malos Tratos no se parara el coronavirus, ni con pretender vender una falsa seguridad y orden, violentando cotidianamente los derechos humanos, estos no prescriben.

No voy a denunciar a un policía sino a quienes los dirigen que están cometiendo múltiples atropellos que van más allá de la moral, del espíritu de solidaridad, que resalta en otros países del mundo, y donde el policía a pasado a ser exaltado como un héroe.

Los que estamos aislados por cuidar nuestra vida y de nuestras familias no somos delincuentes, ni somos reos en preliberación ni sospechosos de virus porque no no hacen pruebas. Somos aislados con el fin de que al pasar el virus, salgamos mejores que antes, esto para aquellos que creemos en Dios.

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