Por: Itsmania Platero

«la música puede hacer de un país una gran nación o reducirla a la más cruel de las miserias, la incultura»… Decía Platón.

Y es que un país con altos índices de pobreza, exclusión y delincuencia como Honduras no se puede pasar desapercibido como la sub cultura se vuelve tan normal que hasta los adultos la permiten.

Los efectos en nuestra niñez con la práctica del perreo en mezcla con sustancias pscoactivas tabaco, alcohol y otras drogas con uso de energisantes que son de venta libre para los menores sin ninguna restricción, ni vigilancia por parte de la policía y de organismos creados para vigilar el comportamiento decoroso de los menores o al menos la prohibición de que estos entren a los antros, son devastadores.

Pornografía para menores avalada por el silencio cómplice de las autoridades. El resultado es notorio un acelerado crecimiento en el número de embarazos de la niñez, violaciones que no son denunciados por los padres, y muchas de las menores aparcen muertas o no aparecen nunca.

Regular o eliminar estas acciones inmorales parece una utopía en un ambiente donde son los adultos que precursores de los antivalores en Honduras. Pero sus hijos as no están exentos de ser víctimas.

¿SABE USTED LO QUE HACEN SUS HIJOS EN LAS ESCUELAS o EN las FIESTAS? Si no se da cuenta estamos en la antesala de una generación perdida.