Por: Itsmania Platero

En la antesala del día internacional de los derechos humanos un informe revela el alto grado de violaciones contra los niños y compara a Honduras, Salvador y Guatemala con países Siria, Yemen o Afganistán, alertó Save the Children en el 2018, esto no ha cambiado más bien adquirió un lugar privilegiado en abusos cometidos contra diferentes sectores de la sociedad.

La gravedad de la violencia en Honduras es el crudo escenario que gráfica la corrupción, con un aumento desmedido en abusos de poder, crímenes carcelarios, abusos a privados de libertad, en el uso excesivo de la fuerza con manifestantes víctimas de torturas, tratos crueles inhumanos, desgradantes, además de crímenes e injustos encarcelamientos, mayor número de defensores de derechos humanos amenazados de muerte, periodistas asesinados, amenazados y se dispararon los índices de violaciones contra menores la trata de personas se expandió por la región al extremo de estructurar organizaciones en Honduras vinculadas a criminales en México.

Difícil es esconder el alto desinterés por resolver la situación migratoria que revela la corrupción de un sistema de justicia minado por algunos criminales que han facilitado el trasiego de víctimas haciendo del dolor, el hambre y la delincuencia un lucrativo negocio.

Es irresponsable para un país que apunta a ser el mejor en procesos científicos financiados por la tasa de seguridad publicar informes que criminalizan a las víctimas, justificando los asesinatos contra las mujeres y asociandolas en actividades delincuenciales, cuando no se ha informado sobre ninguna detención de culpables. A pesar de que el alto comisionado para los derechos humanos de la ONU, a pedido una investigación inmediata sobre el crimen contra una periodista de Olancho aún no hay informes de los avances en esta investigación.

También es irresponsable la FNMP de Honduras al decir que el involucramiento de 200 mujeres detenidas en actividades ilegales es la razón por la cual 329 mujeres han sido violada, torturadas y asesinadas. El pueblo hondureño merece respeto y de números y supuestos estamos hastiados.

No hay casos investigados, ni judicializados, ni testigos protegidos, por lo tanto la impunidad galopa a pasos agigantados haciendo crecer la impunidad. Con esos informes la policía da a entender que sabe donde están los criminales y no los detienen.

La comisión internacional de los derechos humanos CIDH externo al Estado de Honduras su preocupación por la crisis carcelaria y señaló que el Estado debe empoderarse de estos centros para evitar los auto gobiernos de los privados de libertad, pero al mismo tiempo «deben desarrollarse programas de Prevención y rehabilitación para los internos», esto no se ha cumplido.

Tampoco hay respuestas para los 100 mil quinientos migrantes retornados sin oportunidades de trabajo.

Para cerrar este crudo escenario nos espera la llegada de al menos 25 mil migrantes no hondureños que esperarán en este país su resolución de asilo político como compromiso adquirido de «tercero seguro».

La violencia y la miseria del Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras) es cada vez mayor con simulacros de justicia, seguridad y orden cuando en la realidad es un lucrativo negocio donde la vida tiene clase social y un valor adquisitivo muy honeroso.

«La esperanza es el pilar que sostiene al mundo. La esperanza es el sueño de un hombre despierto». – Plinio el Viejo.

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