Por: Itsmania  Platero

Durante años los países del triángulo norte , México y Estados Unidos de Norteamérica se han reunido para poner en practica políticas represivas y de interdicción que han dejado evidenciado la in eficiencia de estas para reducir los índices de criminalidad y violencia , fortaleciendo los tentáculos del crimen organizado que hoy funcionan mejor que las naciones unidas sin fronteras ni restricciones mimetizando sus empresas en obras de beneficencia que confunden a la población. Estas políticas sólo han beneficiado a los que se enriquecen a costa del dolor del sufrimiento y del llanto las funerarias los que hacen y venden ataúdes y los que venden terrenos.

Hoy Honduras, Guatemala, el salvador, México y Estados Unidos de Norteamérica deberán asumir las consecuencias porque el flujo de migrantes forzados va en aumento y es el momento de que expertos en dactiloscopia y criminalística de dar un aporte voluntario a la humanidad apoyando a los defensores de la vida con el fin de prevenir el extravío de personas en especial de los niños ya que sus documentos de identificación no cuentan con fotografía ni tampoco huella dactilar. 

Identificar los cuerpos de los migrantes en la ruta va en aumento y muchos de estos centenares de hombres mujeres niños deben tener derecho a un nombre y a ser retornados después de muertos ya que en vida no tuvieron la oportunidad de vivirla con la dignidad merecida. 

Urge a los países de la región hagan esfuerzos coordinados en la prevención y crear una red conjunta del Sistema Regional de Registro, que permita a los defensores de derechos humanos, encargados de los centros que dan asistencia a los migrantes, identificar a cada uno a través del proceso dactilar que no cuesta mas de un dólar y al mismo tiempo unir esfuerzo contra el combate de la » trata de personas «esclavitud del siglo XXI. 

El momento y la situación es propicia para que traficantes de personas, de órganos, hagan de las suyas y en todos los hogares se debe dejar constancia de la huella dactilar, así como en las escuelas y colegios, «por la vida o por la muerte». 

Hasta la fecha el Registro Nacional de las personas no cuenta con un Archivo dactilar unificado a nivel regional, que permita el control y seguimiento de los hondureños dentro y fuera de Honduras. Esta deficiencia facilita la documentación ilegal de propios y extraños, la duplicidad de documentos o la incongruencia en la emisión de partidas de nacimiento con un nombre y tarjetas de identidad con otro. A través del sistema de identificación el registro nacional de las personas RNP solo necesita la huella del dedo índice, para determinar con prontitud a quien pertenece. Hoy pasamos en la vida poniendo huellas, en bancos, farmacias, centros comerciales… Etc., pero el Estado se olvidó de identificar a nuestros menores. 

En casos de personas que no han sido reconocidos ante el Registro de las Personas éstas huellas pueden perfectamente suplantar el Orden civil, haciendo suya la identidad de una persona ya muerta o bien poniéndose el nombre de otra que aun vive, de esa manera evaden fácilmente la justicia y hasta pueden viciar perfectamente el limpio proceso electoral, pero la vida va más allá de la política. 

Ante estas falencias del Estado y de sus órganos en aplicar la justicia en Honduras, las personas que experimentan la pérdida de un ser querido deberán alimentar la esperanza de que sus familiares serán encontrados por su huella dactilar, un indicio entre otros, que más temprano que nunca hablará.