Por: Itsmania Platero

¿Dónde has visto tú, o leído jamás, que un caballero andante haya sido puesto ante la justicia, por más homicidios que hubiese cometido?… Don quijote

Desapercibidos deambulan en las calles de Honduras centenas de niños, la vida cotidiana de tormento y de miedo parece haberles robado la inocencia, ahora son pequeños guerreros que luchan cada día por sobrevivir como presas fáciles para los inescrupulosos depredadores.

Esto es importante cuando se ha viciado el desarrollo de los niños al ser utilizados como mano de obra esclavizada desde muy pequeños, en un ambiente dispuesto dónde los menores son carne de cañón. El uso de niños en la prostitución, la producción de material pornográfico, los espectáculos sexuales, otras actividades ilegales, ponen en peligro su salud, su moral y la seguridad de un pueblo.

Los esfuerzos para atenuar la miseria son pocos, la pobreza y la marginación social no son lo mismo pero suelen ir acompañados, a mayor pobreza mayor probabilidad de ser víctima de marginación social y los obstáculos para que los pobres ingresen al mercado laboral son cada vez más.

El estado no tiene estrategias claras y efectivas en el manejo y la prevención de la violencia, por el contrario, es más fácil encontrar una serie de medidas represivas y discriminatorias que buscan darle contención al fenómeno pero no una solución, logrando con esto una brecha más grande entre las autoridades y la población desprotegida.

El deseo de ganar respeto, amigos, poder, protección, unión y confianza están por encima de cualquier remuneración material, la perdida de confianza, la angustia por la falta de trabajo, no hay oportunidades para educarse, falta tranquilidad y seguridad, preocupaciones que azotan por igual a todos los hondureños.

Hoy tenemos una gran realidad; la falta de equidad social que refleja un pueblo que camina en medio del peligro procurando, empleo, seguridad, trabajo, educación, salud y familia que se debaten entre la vida y la muerte ante la indiferencia del estado.

Lejos de los convenios de seguridad adquiridos por los países del Triángulo Norte es prioridad la “prevención integral”, un elemento importante para que pueda respirar la población Hondureña así también del rumbo que pueden tomar los niños y jóvenes frente a una sociedad que no ofrece nada y donde las oportunidades están restringidas a unos pocos.

Un grupo bien conformado es capaz de enfrentar grandes retos en la vida canalizando actividades negativas en positivas al servicio de los pueblos. Revertir y aprovechar el factor represivo para lograr un acercamiento es altamente peligroso, se debe ahondar en la problemática económica enfocándonos en un solo objetivo “PREVENIR PARA CONSTRUIR EL FUTURO DE LOS HONDUREÑOS”, asumiendo el problema de la migración, de las drogas, la miseria y la violencia como “un producto”, la prevención debe de dirigirse al interactuar humano, no solo dando cuenta de los efectos nocivos sino también de las dimensiones éticas, culturales, comunicativas, políticas y afectivas que van implícitas.

La política de prevención responde a una labor coordinada Inter Institucionalmente con participación comunitaria porque es allí donde la prevención encuentra su dinámica y su capacidad de influir en la población, desarrollando actividades, actitudes y hábitos de vida que promuevan respuestas autónomas y condiciones propicias para la autorregulación, el desarrollo y la creatividad humana.

Bajo el velo de la justicia y la libertad está la producción alternativa como un poderoso medio de vincular el trabajo, el aprendizaje a la construcción de nuevas fuentes de trabajo, construyendo cadenas que soporten valores como el afecto, la solidaridad ,el compromiso con una vida de tolerancia respeto y posibilidad de participación.

Hoy se hace necesario abrir espacios para que el pequeño productor pueda lograr un reconocimiento construyendo un lugar que les permita desarrollar su propia identidad.

La migración nos ofrece un tema para reflexionar un camino para comprender a un pueblo que por años ha esperado sin recibir nada.

Hoy en Honduras nos estamos jugando la oportunidad de construir el futuro de nuestro país, educando para transformar haciendo de nuestros empresarios una fuerza laboral digna con credibilidad internacional si fracasamos la violencia estallará en nuevas formas de conflictividad que serán más violentas como las que ahora experimentamos.

La prevención integral es cambiar a través de DIOS la frustración de los hondureños con optimismo.

“Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es ni utopía ni locura, es justicia”.