Por: Itsmania Platero

Mientras Guatemala reforma sus políticas migratorias y crea opciones y oportunidades para los migrantes, Honduras juega con la necesidad de los más pobres.

A pesar de las estrategias para reducir la inmigración la falta de empleo sigue siendo una de las principales acciones hoy acentuada por la pandemia y el despido masivo de profesionales, excluidos, marginados, discriminados, por acciones que pretenden vendernos una falsa idea de orden y justicia social.
Seguimos viviendo, altas cuotas de los servicios básicos, alquileres, préstamos que mantienen al hondureño en un estado crítico de salud mental, peor que el miedo al Covid-19, es la impotencia de poder levantarse pagar las deudas y salir adelante. No hay opciones para los pequeños empresarios, y los pequeños productores.

Por eso se van en caravanas de migrantes, no son traficantes, sino que se unen en grupo para poder sobrevivir al peligro en el recorrido.

En México hay más de 40 mil hondureños y se presume que unos 30 mil que están en la carpa esperando ser atendidos por el mecanismo de protocolo de protección de Estados Unidos; muchos dispersos en territorio mexicano a merced de las bandas criminales, sin opciones a cruzar México a menos de llevar sus documentos y entrar por la ruta controlada y segura.

También Honduras se llenará de migrantes y extrangeros procedentes de varias regiones, que han emprendido viaje hacia Estados Unidos como en otras caravanas sin embargo el tema en Honduras es ignorado, el futuro es enfermo y el tiempo nos pasará la cuenta.

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