Por: Itsmania Platero

Antonio Gramsci… El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos.

Un día alguien dijo: “Inglaterra es una tierra. Francia es un pueblo, América es una idea”, pero la lucha por salir de la oscuridad es perpetua, incluso  dentro de los mismos Estados Unidos.

Yo solo ocupo definir cual es entonces el sueño americano, en medio del dolor y la tortura, es como el laberinto de Xibalba y sus puertas que personifican el miedo provocado por los anti valores; al final del camino el que logra vencer el miedo encuentra la luz, este es el regalo esperado, el rayo del sol, la luz que te da seguridad después de los tormentos del peligro y la imagen falsa de un dolar americano.

Eso no es más que un escape, una puerta nueva  que se abre y te enseña una aparente libertad. Un sueño de libertad interior en medio de una economía acelerada que te llena de deseos y te succiona, es el juego de la verdad y lo ilógico,  es la razón por la cual arriesgas todo en la vida, saber qué dejas todo y no volverás pero es también la razón por la cual luchaste.

Y es que el secreto del sueño americano no es más qué la dignidad que se logra a través del trabajo individual que te genera progreso. Es el teatro que resulta de una preocupación por socializar el conocimiento y el éxito.

El sueño americano es el esfuerzo del hombre, de sus mujeres y sus hijos remunerado con dignidad, sin importar que trabajo realices, es el deseo justo de luchar y obtener un premio producto del sudor y no de dadivas.

“La constitución de la República de Honduras, en su artículo 328 dice que; El Sistema Económico de Honduras se fundamenta en principios de eficiencia en la producción y justicia social en la distribución de la riqueza y el ingreso nacional, así como en la coexistencia armónica de los factores de la producción que hagan posible la dignificación del trabajo como fuente principal de la riqueza y como medio de realización de la persona humana”. Esto fue escrito por soñadores…

Alfredo que guarda prision por más de 20 años dice: el hombre – no importa quien sea – debe instruirse, porque sobrevivir con el alto índice de corrupción que personifica a Honduras tiene que desarrollar la necesidad de usar toda la  inteligencia.  Además de mantener el entusiasmo y estar organizados  porque es muy importante que nos crean fuertes.

Así es la vida en las prisiones, el delincuente genera dinero para el Estado, las iglesias y organizaciones que se formaron para hacer el bien, afuera en las calles también estas mismas organizaciones se lucran de aquellos que cometen delitos, es lo mismo, como  dar vueltas y vueltas en el mismo punto donde duerme el corazon del sistema depredador que nos consume.

“Entre la estructura económica y el Estado con su legislación y su coerción está la sociedad civil, y ésta debe ser radicalmente transformadora, el Estado es el instrumento para adecuar la sociedad civil a la estructura económica, pero es preciso que el estado “quiera” hacerlo, que quienes le guíen sean los representantes del cambio producido en la estructura económica.”

Según “Ramón” es razonable que “los delincuentes” seamos seres atrapados, viviendo en un lugar orcuro del universo, con espíritus y almas atrapadas, sin acceso a la comida sin saber que es lo esencial.

Al final del tormento todos hicimos el intento de cruzar la frontera, tuvimos sueños y muchos también terminamos presos. Esto no signigica que los barrotes significan prisiones, solo me refiero al deseo insaciable que nunca te libera.

“Hace mucho tiempo dejamos de ser lo que eramos,  y solo avanzamos, caminando hasta donde las fuerzas lo permitan . Pero el sistema no entiende, no perdona, no da oportunidades, no escatima . El sistema no cree en el cambio pero para eso existe lastimosamente. El sistema nos hunde y nos sentencia”.

Pareciera que cruzar la frontera es magia que te posee, cientos de veces me he preguntado porque muchos vienen de cualquier país del mundo dejándolo todo por encontrar esa paz aparente que te libera, no importa cual sea el precio.

Al final, los que logramos llegar vivimos esclavos de los horarios de trabajos, huyendo de las autoridades migratorias, durmiendo con incomodidades,  sometidos a leyes drásticas y efectivas, también observando abusos, llenos de deudas y préstamos, como si nuestra satisfacción radicara en seguir siendo presos.

Pero somos felices y nos sentimos seguros. Ese es El sueño hecho verdad.

“El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos… Miguel de Cervantes