Por: Itsmania Platero

“El hijo de Laertes que habita en Ítaca. Lo vi en una isla derramando abundante llanto, en el palacio de la ninfa Calipso, que lo retiene por la fuerza. No puede regresar a su tierra, pues no tiene naves provistas de remos ni compañeros que lo acompañen por el ancho lomo del mar.” HOMERO

Aunque su situación es peor que la de un privado de libertad en una húmeda cárcel de barrotes enmohecidos, es común ver uno que otro niño en las afueras de alguna oficina mendigando un pedazo de pan y galletas de avena desmoronadas, no se si por el afanado trabajo de voluntarios humanitarios o por las lágrimas que sin querer salen del corazón.

Solo en Puebla se estima que hay 35 Estaciones Migratorias, es imposible que una persona pueda realizar llamadas para dar con el paradero de un familiar retenido como migrante, porque nunca los teléfonos son contestados.

En estos centros de detención los indocumentados no tienen acceso a llamadas telefónicas.

Puebla tiene la capacidad para albergar a 3 mil 647, ruinas de pueblos hechos prisioneros, de diferentes nacionalidades simultáneamente.

En la estación siglo 21, se encuentran 500 migrantes retenidos de la última caravana, aquí se concentran la mayoría de Centroaméricanos o en su caso en la estación de Veracruz.

Después de un proceso se supone que deberían ser deportados hacia su país de origen. Sin embargo hay una centena de hombres, mujeres y niños, que se encuentran dispersos en los alrededores presas fáciles de depredadores y bandas criminales.

Los procedimientos han variado por razones de la pandemia, ahora
tienen que pasar a Guatemala y no los van a recibir sin hacer el trámite correspondiente a los protocolos de bioseguridad, en caso de ir via terrestre.

Centenas de migrantes tienen que esperar hasta 6 meses o un año todo dependerá si la cancilleria lo identifica y lo pueden retornar a su país.

Un migrante puede salir siempre y cuando solicite refugio o a traves de la intervención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México CNDHM.

«XA» , huyó de Honduras, para solicitar asilo en México, después de una desbastadora história, su marido fue quemado por unos criminales, obligándolo a salir huyendo de su casa y dejando el pasado, en medio de trabas y reclamos logró su residencia en México; «Los mexicanos creen que el gobierno nos da dinero y es ACNUR quien nos apoya, pero no se porque no informan sobre estos procedimientos, la ayuda no es diariamente ni mensual, es por unos días mientras logramos estabilizarnos un poco»

«En total, hubo 90.397 solicitantes de asilo en México en este periodo, incluyendo 29.631 en 2018 y más del doble de esta cifra, 60,766, en menos de 10 meses en 2019. El 45% de las y los solicitantes son provenientes de Honduras, el 16% de El Salvador y el 14% de Venezuela.Estos son los últimos datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar)», Acnur tiene una centena de casos sin resolución por causa de los oficiales a cargo de las solicitudes.

En los últimos cinco años, 467 mil 193 migrantes de El Salvador y Honduras pidieron asilo en EE.UU., según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) si Guatemala se convierte en «tercer país seguro» , tendría que atender esa demanda.

Este el año 2020 Migración registró más de 200 solicitudes de refugio, con las cuales suman más de 768 pendientes de resolver, desde 2017. La mayoría son de centroamericanos.


Hasta ahora suman 253 peticiones de asilo y sectores involucrados consideran que aumentarán a medida que se abren las fronteras, durante la última caravana 20 hondureños se sumaron a los peticionarios.

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