Itsmania platero
Honduras es una nación rota por la indiferencia estatal y la injusticia, su población no solo malvive de pan sino de incertidumbre y de miedo; con índices de impunidad de muertes de mujeres de 92% que solo es superado por el asesinato de abogados y periodistas con un porcentaje de 98%. El sistema de justicia corrupto mantiene de rodillas a las mujeres y a los niños mendigando el derecho de vivir con dignidad en las fronteras de países hermanos.
Como sino existiera el dolor y el olor de la sangre en suelo catracho, los diputados se recetan jugosos salarios aprobando leyes elitistas que mantienen a Honduras como uno de los países más corruptos, según transparencia internacional.
Mientras a unos pocos no les cuesta vivir, a centenas de compatriotas les cuesta “dolor, sangre, sudor y lágrimas”, su único testigo es el tortuoso paso del migrante. Al menos sus clamores van dejando  al descubierto la negligencia del estado, la corrupción y  la burocracia del sistema de justicia hondureña evidenciado por los múltiples testimonios que pesan en “la corte de justicia de diferentes países del mundo”, donde los niveles de democracia son tan altos que sitúan a las mujeres y los niños como la prioridad del Estado.
Centenas de niños son explotados laboralmente, muchos en mendicidad, otros reciclando basura en los vertederos. Esta situación de indefensión y vulnerabilidad de derechos ubica a Honduras en el primer lugar donde mueren niños con el porcentaje mayor de América Latina que supera a los países de la región con 29.9% (según informe de Save The Childrens). La seguridad, la falta salud, el hambre y la educación son la cara de los altos índices de migración y pobreza que enfrentan las mujeres y sus hijos en la más humillante historia del rechazo en las fronteras.
Reducir la corrupción y la impunidad, y, mejorar los niveles de vida es lo que corresponde hacer al Estado y a la sociedad civil; asumir su responsabilidad y dejar de malversar fondos que deben ser orientados a mejorar la calidad de vida de los más necesitados. Aristóteles dijo que “La esperanza es el sueño del hombre despierto”. Y yo digo “más temprano que tarde les tocará dar cuentas a la comunidad internacional y a los donantes que con gran amor regalan su dinero”
 “Lo absurdo nace de esa confrontación entre el llamamiento humano y el silencio irrazonable del mundo. Eso es lo que no hay que olvidar. A eso hay que aferrarse, pues toda la consecuencia de una vida puede nacer de ello. Lo irracional, la nostalgia humana y lo absurdo.” Fragmento de SIsifo, Albert Camus.