Por: Itsmania Platero

«que renuncien a la policía públicamente si quieren unirse al pueblo, pero que no se escondan tras el uniforme de la policía y la capucha» 


La actuación de ciertos elementos de la policía nacional a dejado en evidencia la debilidad que tiene Honduras en materia de seguridad y defensa, unos pocos policías insurrectos que después del primer aumento de salario logrado en tiempo del período pre y pos electoral, más un plus, los dejó en mejor condición que el resto de otros policías y miembros del ejército, por concepto de premio a una rebeldía, «que ironía».

Ayer pudimos ver algo peor, avalado por el silencio  de los superiores, que no fueron capaces de aplicar una sanción administrativa y pretenden como pilatos, lavar su irresponsabilidad y la violación a los derechos humanos, con una justificación de «justicia mal diseñada» , haciendo uso de la violencia, de bombas lacrimógenas y disparos,  sembrando el pánico en la población, ¿cómo se llama eso, acaso no es terrorismo?. 

Es evidente que la lucha hoy es del pueblo, es él quien se manifiesta, sin colores, ni grupos que los dirijan, es su voluntad que se hace notar. Pero esta lucha no debe confundir a la prensa y ver como héroes a quienes  todos los días han sido cuestionados, no sólo por ellos mismos, sino por los defensores de derechos humanos y la misma plataforma de salud y educación. 

Que les den su aumento salarial, esta bien, pero que destapen su rostro y asuman el compromiso que tiene frente a la institución del Estado, porque esos salarios salen de nuestra tasa de seguridad y también los gustos y exesos de la junta depuradora  de la Policía Nacional que los certifica. ¿Porqué a ellos no se les aplica una sanción por el mal uso de las armas de reglamento, por hacer disparos indiscriminados al aire sembrando el terror?. Esos gustos que ayer se dieron los paga el pueblo con los impuestos. 

¿Porqué los jefes les han permitido el uso de gases lacrimógenos en el interior de la institución policial y se han quedado callados?. Esto sólo demuestra que la Secretaría de Seguridad es un aula sin maestro. Quieren mejoras salariales, estoy de acuerdo que lo pidan y lo ganen como el resto del pueblo, porque al pueblo si, esos son acusados de vandalismo y terrorismo muchos de ellos guardan prisión desde el 2008 sin que nadie los represente. 

El hecho de que ahora parezcan  re-victimizados no los exime de su responsabilidad de afrontar demandas internacionales por violación a los derechos humanos en particular a defensores de derechos humanos, miembros de la prensa y niños, así como al resto del pueblo que no habla por miedo.

No  fue toda la Policia, se debe aplicar las sanciones a los que utilizaron su equipo para agredir a sus superiores; sino llegará el momento en que el crimen organizado aprovechará estos vacíos de poder. Porque hay infiltrados.