Por: Itsmania Platero

Ni el poder ni el dinero son malos; la cuestión es cómo utilizar estos medios para que las personas puedan desarrollarse, sin que “el hombre sea lobo del hombre” y sin “que el poder corrompa”, a ese mismo hombre.

Una sociedad es justa cuando se organiza para que no haya abuso del poder. La navidad debería ser motivo de alegría y profunda reflexión de compartir, amor y de disfrutar de la paz una herencia de Dios para todos, este don es fundamental para nuestro desarrollo personal y social.

Pero este año la noche buena fue entre rejas, barrotes en prisiones, en albergues, en las casas todo huele a cárcel unos por el dolor otros por el miedo. Más de 105 mil migrantes siguen sin sentido, 69 masacres con centenas de muertos, 10 mil niños as violados en México, los presos invisibles niños que viajaron sin sus padres que se encuentran en el olvido , 57 reos asesinados, más de 500 mujeres víctimas del crimen , 25 mil hombres presos en cementerios de vivos muchos inocentes. Esos son los que pagan la cena navideña y las borracheras del poderoso.

Mi memoria es caprichosa y de una larga lista de protestas juveniles me es imposible olvidar al joven del Pozo de moroceli, me refiero a rommel Valdemar un preso que «si es político» aunque le hayan quitado el delito de terrorismo. Imagino Sus noches solas de insomnio, las torturas y atropellos que sufrió de los custodios y de fuertes amenazas junto a reos criminales, mientras el era preso por pretender quemar un edificio que está blindado contra ataques terroristas, el capricho de los escribanos le laceraron sus derechos humanos, hoy interno en un hospital adolece de trastornos psiquiátrico, como el hay muchos.

Un hecho en momentos que centenas de jóvenes y adolescentes por diversas circunstancias sociales de aquel momento, que como embrujo tocó sus ánimos, fácilmente actuaron por impulso frente a una multitud de policías no menos agresivos a punta de gases y balas, podría decir que provocaron una especie de psicosis o pánico colectivo, volviendo a los adolescentes más violentos, el resultado fue fatal, centenas de migrantes en su mayoría jóvenes dejaron sus vidas sin dejar huella porque nadie los recuerda. La sangre hondureña pinto la tierra de Méxicana donde aún se encuentran más de 9 mil cuerpos mutilados sin identificar.

Sin imaginar paso el 2019, como hemos perdido tanto sin ganar nada, hoy el «pichingo» de navidad es el pueblo Hondureño, envuelto en harapos, con periódicos y susurrando la malodia de «noche de paz» como si estuviéramos en guerra.

«El Espíritu de las Navidades Pasadas le mostró a Scrooge así le llamaré también, su niñez lo paso en el internado, guardando rencor contra su madre porque murió al parirlo y se volvió un solitario. El Fantasma dejó que Scrooge se viese joven, lo acompaña a recordar cómo conoció a Belle, su prometida. Un día su relación con Belle se destrullo por su obsesión con el dinero, el pudo verla feliz con otro hombre. Después de esta visión, Scrooge, lleno de odio, destruyo el Espíritu de la Navidad y se volvió a encontrar «solo en su dormitorio» .

Hay quienes dicen que no se conforman con el dinero porque lo que desean es poder, el resultado fue grande se recibieron ayudas internacionales, se crearon comisiones de altas personalidades, esas que siempre surgen ante la incapacidad de resolver algún asunto. La ayuda se distribuyó y hasta la fecha nada se ha hecho por Honduras más que hablar, como en la torre de Babel.

Los gastos de navidad han sido pagados por el pueblo que ve más lejana la solución a sus problemas que los poderosos le ocacionan.

Para los que creemos en Dios el simple hecho de sentir amor seria suficiente, si esto se cumpliera no tendríamos necesidad de un Código penal, aplicado sobre un tapete de injusticias lograríamos una sociedad digna sostenida en la verdad, la libertad y el amor.

La enciclica “Populorum Progressio” de Pablo VI, de marzo de 1967, marca las pautas para que el progreso de la humanidad se logre con justicia social. Esta enciclica es una de las más grandes expresiones para buscar la justicia entre los seres humanos, una justicia en la que los valores sean guía del comportamiento del hombre y en la que también el poder y la riqueza se tengan que adecuar a estos valores.

Pero debemos mejorar nuestra condición financiera orientada a que todo hondureño tenga acceso a satisfacer sus necesidades básicas, trabajo, salud, seguridad, educación entre otros.

Hoy muchos no tendrán banquetes, pero posiblemente mañana le toque a un rico disfrutar de la amargura de un mohoso pabellón en un presidio.