Por: Itsmania Platero

No cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo… El Quijote

«No sé si ustedes lectores se identifican como el caballero de la triste figura, don quijote o con su amada Dulcinea que no era nada más que una ilusión necesaria para mantener la existencia del quijote»

Se darán cuenta que desde hace muchos años lo que hoy vivimos es una antigua obra de «un loco” o del más cuerdo de los hombres.

Los Migrantes son hoy un tema de defensa y seguridad en el mundo entero. Y es que con las caravanas se disparan la trata de personas, tráfico de armas, drogas, contrabando y otros ilícitos en los puntos ciegos de las fronteras. Las acciones fáciles del Estado son el recrudecimiento contra los migrantes, la exclusión, el odio y el marginamiento, ocultando las razones que obligan al migrante a desplazarse y dejar su patria.

Y es que Honduras sigue siendo el escenario críminal que se mantiene en total impunidad. Según expertos defensores de derechos humanos entre Guatemala y México, se presta el paso para que los niños sean víctimas de abuso sexual, más en temporadas de semana santa que se dispara el turismo, los depredadores de la inocencia aprovechan la situación.

Mientras escuchamos está devastadora confesión se anuncia que los Estados Unidos de Norte América tiene récord mundial por detener a 53.565 migrantes del mes de octubre del 2018 hasta la fecha, ellos son de varias nacionalidades en su mayoría hondureños.

El hondureño Elvin Maradiaga que resultó herido junto a 4 migrantes más en Guatemala se encuentra grave con muerte cerebral.

Cerca de 3000 hondureños cruzaron por el río Suchiate rumbo a México, donde fueron atendidos por el padre Mauro Verzeletti, quien les da albergue, comida y atención.

En los últimos días, han sido deportados 602 migrantes hondureños que llegaron a San pedro Sula.

Por su parte México reporta la deportación desde octubre del 2018 de 76 mil migrantes de diferentes nacionalidades en su mayoría hondureños.

Hasta ahí llego el sueño eternamente anhelado y negado. Cómo el amor de don quijote así es la lucha por la libertad y la vida que se manifiesta en los constantes peregrinajes por alcanzar el sueño tortuoso, lleno de espinas y tropiezo, de anhelos de aquellos que solo imaginan, ¿tanto cuesta ese tormento que están dispuestos a dar la vida?… pero al final de todo es el sueño.

El escenario de Honduras es ideal para abandonar el país, es multifacético; hambre, el deseo de libertades, la persecución, conflictos, sueños inalcanzables a esto hay que sumarle centenas de ‘hondureños » que viven como si no existen. Sus vidas marcadas por el miedo a ser descubiertos, encarcelados y deportados. Todos estos indocumentados carecen de derechos fundamentales, algunos en condiciones lamentables, negándose la oportunidad de gozar por miedo.

Parece una triste novela y mencionó al quijote de la Mancha, su ilusión más grande era tener a Dulcinea, le dio el mérito de considerarlo loco. Dulcinea solo era el deseo de alcanzar las emociones que inspiran, que motivan a la lucha y el deseo vehemente de tener un porqué para seguir existiendo, deseando que sea tan real que todos la miren, la amen y la respeten «aunque no exista».

Para el migrante aventurarse a una nueva vida es escribir una pequeña historia, como el trabajo de un artesano, un pequeño empresario que teje una a una cada pieza por lograr la mejor de sus prendas, enfrentar el egoísmo, la envidia, el desprecio, aquellos sin sabores que le inpiden salir adelante, le quitan la inspiración y al final hacen tantas cosas bellas sin lograr la satisfacción, pero cuando otras personas los miran complacidos muchos le dicen que son muy lindas.

Éste es el inicio de una nueva Honduras una nación descombrada, deshumanizada, el pueblo que camina con valor se lleva las ilusiones de muchos. Aquí poco a poco se muere por tanta corrupción e impunidad o de sed peleando y matándose por obtener una gota de agua.

«Aún entre los demonios hay algunos que lo son más que otros, y entre muchos hombres malos suele hallarse uno bueno.»- Don Quijote