Por: Itsmania platero 

Centenas de mujeres Centro Americanas  huyen de la violencia que fortaleció sus raíces en el triángulo norte, buscan cruzar la frontera por salvar la vida pero sin saber que el destino les depara la esclavitud y la muerte.


El testimonio de Esther, una hondureña, no es único pero destapa un crimen trasnacional que ahora toma más fuerza. Según fuentes oficiales es la pobreza  la razón por lo que emigra la gente, que crece a medida que se cruzan las fronteras y el peligro es más visible. Para centenas de hondureños la inseguridad, la corrupción y la impunidad son el detonante que obliga a cualquiera a salir y abandonar todo por nada. Para otros es un lucrativo negocio invisibilizado por las autoridades, se mueven entre el dolor de los migrantes “los tratantes”  un negocio milenario que con el tiempo agarra más fuerza y es que su alimento sigue siendo, la pobreza, la inseguridad y la miseria humana.


En Coatzacoalcos siempre hay personas que les llaman polleros que consiguen gente para entregar a los coyotes, algunas veces a las tratantes: “éramos cinco mujeres, incluso la pollera nos presta las llamadas para hablar a los familiares, yo viajaba con la idea de que al otro lado me prestarán dinero,  pero  me fue mal porque quien me haría el préstamo me fallo, no tenía la cantidad que pedían,  100 mil lempiras “.


Como no teníamos dinero una mujer dijo que nos conseguiría trabajo para cuidar a  unos  niños mientras nos confirmaban el envío de dinero. La sorpresa fue cuando llegamos a Coatzacoalcos, Veracruz, había un bar y el dueño era un oficial de la policía federal,  la mujer tratante dijo que solo teníamos pocas opciones o nos deportaban o trabajábamos o nos asesinaban.Viendo la situación y bajo amenazas de muerte tuvimos que hacer muchas cosas, empezamos por robar a los clientes hasta consumir todo tipo de drogas, me obligaron a hacer cosas que jamás imagine.


Ahí también hay hombres son esclavos en servidumbre, yo era muy buscada cerca de los rieles del tren, trabajábamos de 12 del día a 7 de la mañana del siguiente día por 120 pesos y nos obligaban hacer la comida de los otros inmigrantes, no podíamos escapar porque al salir del trabajo una patrulla nos cuidaba y nos llevaba hasta la casa.


Centenas de personas salen  de Honduras en horas de la noche otros se preparan para  los días siguientes la mayoría son de  Honduras,  junto a ellos se desplazan un “fantasma oculto”, son rostros de mujeres que viajan con niños as, ninguno de ellos  portan documentos y son pasados en  la frontera como sus hijos, para ellas es fácil el cruce porque alegan ser víctima de la violencia de sus esposos. 


Sara B., burló el hermético cordón de protección del estado de Honduras que no ayuda en mucho a los migrantes pero fácilmente cruza con tres niñas que alega son sus hijas.  En Guatemala las espera Camila ella ya tiene listos los contactos que cruzaran sin importar los cercos de la frontera de Guatemala y México, el sueño se ha vuelto una realidad, la oferta es tentadora para las niñas “cuidar niños” y brindarles toda la atención, lo cierto es que estarán a cargo de centenas de favores sexuales trabajando para un impostor.


Los primeros cruces comienzan a México de menores por el puente Suchiate I (puente internacional Rodolfo Robles) un grupo de aproximadamente 1200 personas cruzaron por el puente en una de las tantas caravanas, omitiendo el registro  por las autoridades mexicanas, logrando llegar a Tapachula por la tarde y saliendo rumbo a Huixtla. 


 A pesar del esfuerzo del  nuevo gobierno mexicano que  optó por seguir  directrices alineadas con el Pacto Global de Migración Segura y Ordenada desde el ingreso a México en el puente fronterizo de Suchiate I “Rodolfo Robles”  mediante el registro de las personas con fines de regularización migratoria, los tratantes saben muy bien como evadir este sistema. El reclutar a las y los menores es cosa fácil en Honduras,  a pesar de que la ley de trata de personas contempla en sus reformas el reclutamiento forzoso este delito no ha sido tomado con importancia por las autoridades hondureñas, lo que sigue siendo la principal causal de crímenes contra menores. 


 Se observa en punto migratorio jóvenes voluntarios y un par de funcionarios de la OIM brindando información sobre el proceso de registro y documentación, hay representantes  del ACNUR y la COMAR orientando sobre el derecho a solicitar la condición de refugiado. que les colocan la pulsera y esperan algunas horas en filas, las personas pasan al área de orientación donde  INM les explican el proceso migratorio a seguir les ofrecen atención médica, y hasta la visa humanitaria, con ella puede transitar libremente, pero no le ofrecen la garantía de tener un trabajo, tampoco de no caer en garras de los tratantes, los migrantes ahí caminan de un lado para otro,  sufriendo, sin comida y sin trabajo después algunos por desesperación aceptan el primer ingreso laboral ” que no siempre es el mejor ni el más acertado”.  


A pensar de que el crimen trasnacional de la trata de personas ocupa  el tercer lugar después del narcotráfico y del tráfico de armas, las campañas Estatales y de los Estados Unidos de Norte América van dirigidas a la lucha contra los coyotes y no con sanciones drásticas para los gobiernos que incumple las normativas legales impuestas por el departamento de Estado de los Estados Unidos de América, hasta la fecha la esclavitud sexual laboral y reclutamiento forzoso del siglo XXI sigue siendo  invisibilizado por las autoridades y los Estados que hoy se encuentran señalado por el incontrolable flujo Migratorio, la creciente corrupción y la pobreza.