Por: Itsmania Platero.

El asistir a los funerales nos da la oportunidad de conocer la tristeza.

Asistir a un velorio sin importar de quien sea nos trae recuerdos y de repente nos vuelve tiernos y nos da ganas de llorar.

Hasta el momento los hondureños no estamos preparados para lo que viene. Durante el funeral los amigos y parientes del difunto se rompieron en lamentos agudos y un desgarrador dolor, que a cualquiera le hincha el corazón y lo desploma.

Solo imaginar cuantas veces los hijos trataron de arrojarse sobre el ataúd; hasta pretender besar el cadáver por última ves, ese recuerdo del último beso que te deja sin aire.

Hoy estamos frente a un escenario diferente. Vivimos frente a una creciente impunidad no sólo manifiesta en el Número de asesinatos sino en el aumento «creciente de los desaparecidos» , frente a la falta de investigación en Honduras hecho que ha sido condenable a nivel mundial .

«personas extraviadas que no aparecen ni vivas ni muertas, a esto sumemos los más de 5 cementerios clandestinos encontrados en años anteriores.»

Sumado a la falta de investigación esta la ausencia de informacion que no permite usar una base creíble a nivel nacional sobre las personas desaparecidas y ahora muertas por la pandemia.

Es tan triste vivir cotidianamente alimentando la morbosidad unos sumando día a día el número de muertos, otros contando como sino hubiera algo más después de la muerte.

El respeto a los difuntos es parte de la dignidad que prevalece aún despues de muerto. El respeto y la solidaridad con los dolientes, garantiza que la humanidad sea sencible ante el dolor y nos une.

Ante esta impotencia los familiares de desaparecidos acuden a los medios de comunicación presentando el nombre y la fotografía del familiar como única opción para calmar su angustia, hoy se termina el protocolo de la dignidad, el respeto de la partida del espíritu. La esperanza del consuelo en los velorios y del dolor frente a un problema que demuestra la inhumanidad de un Estado

En fotografías y los rincones del alma herida guardamos la esperanza de que esa persona se encuentra cerca y sabe que seguimos pensando en ella aunque no existe, pero los recuerdos, las sonrisas, sus palabras y pensamientos están para siempre.

Mi solidaridad con los que están sufriendo…Itsmania Platero

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