UN NUEVO PODER CRECE CON EL AMPARO ESTATAL

Por: Itsmania Platero

“Para evitar las críticas no digas nada, no hagas nada, no seas nada”. Aristóteles.

Negligencia, corrupción, impotencia e impunidad Estatal arropados con el no hacer de algunas organizaciones que fortalecen nuevas formas de violencia.

Con ayuda del sistema legal de los países, el crimen adquiere más poder amparado en el desarrollo y obras de beneficencia que se distinguen y confunden a la sociedad, suponen que ayudan a los más necesitados, esto los vuelve cada vez más legales mimetizando el financiamiento producto de sus malas acciones, atrapando a los que veneran el dinero a través de sus principales armas; el internet, la música y la moda.

Hoy es más evidente y también aceptable el aumento de las torturas y miedo arropados de la inoperancia de los órganos que dicen velar por la vida, sin saberlo fortalecen las políticas de exclusión, marginamiento y destrucción de una población habida de tener justicia.

La organizaciones más corruptas, extremadamente criminales, se han hecho demasiado legales, se mueven al margen de la ley dedicándose a la pornografía, pedofilia, prostitución, pederastas, violadores, transacciones de armas, personas, drogas, rapto de menores, etc…

Algunos amparados en iglesias que forman parte de un gran coloso financiero que se llama CRIMEN INTERNACIONAL, donde fallan los métodos tradicionales de justicia y orden, crecen las mafias, con más leyes y restricciones, en una nación oculta sin fronteras, donde no hay corte internacional, ni fiscales que velen por la niñez ; esos “ NO funcionan”, ni Tratados de Derechos Humanos aplicables a los más necesitados, donde las jurisdicciones cambian y no hay aplicación global de las leyes, ni esfuerzos condicionados por tratados de países vecinos, “eso conocemos como crimenes transnacionales .

Estas organizaciones se enriquecen a costa de la codicia y de la avaricia destruyéndo a los más pobres, funcionando igual que el libre comercio en estrecha relación con otros países”.

También son responsables los gobiernos por “La falta de interés de invertir en Políticas Regionales” encaminadas a la prevención del crimen, al respeto de los Derechos Humanos, a la rehabilitación y tratamiento de aquellos que por una u otra razón han faltado siendo castigados con la privación de la libertad, castigando a sus familiares enterrados de por vida, condenados y señalados aun sin confirmar si son culpables o inocentes sin derecho a recuperarse y buscar una vida digna.

Hay muchos que con esfuerzo han emprendido, para el sostenimiento de sus vidas y de sus hijos, pequeñas microempresas que hoy son desarticuladas por el miedo y la complicidad de un sistema jurídico colapsado.

Uno de los signos más evidentes del aumento de la violencia juvenil en Honduras es que crece el resentimiento y han evolucionado cada vez desde el punto de vista de sus estrategias de reclutamiento y la gravedad de sus actividades delictivas, haciendo más grande el sentimiento de inseguridad en los hondureños.

Es urgente que los Estados fomenten políticas de prevención del crimen y rehabilitación del privado de libertad, así como la garantía de los Derechos Humanos de los hombres y mujeres, destinando esfuerzos encaminados a vencer el flagelo de la impunidad y la corrupción, abandonar la pereza que hace que la violencia crezca con un poder tan grande como las mismas bandas.

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